Mi primer día en la pastelería, y bajo la condición de estar a prueba, me fue encomendada la tarea de acomodar las bombitas rellenas de crema en el exhibidor.
Las instrucciones no pudieron ser más sencillas: -“Forme cinco filas de cuatro bombitas cada una”- me dijo la encargada, “-vuelvo en media hora”-.
Sin embargo, cuando me disponía a hacer mi trabajo noté con horror que sólo había 10 bombitas en la bandeja.
La encargada volvió antes, pues había olvidado indicarme dónde se encontraba el resto de las bombitas rellenas. Pero al ver que a pesar de todo yo había cumplido con lo encomendado, no pudo más que darme el puesto.
¿Cómo lo logré?
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