martes, 17 de febrero de 2009

Los Guardianes de la Decencia

Haber ganado para tu país ocho medallas de oro en los JJOO no es suficiente para que los Guardianes de la Decencia se abstengan de juzgar tu vida privada. Y si no, que le pregunten a Michael Phelps.

Phelps_entrenamiento[1]Tras su hazaña olímpica recibió el dudoso privilegio de ser considerado un "ejemplo para la juventud", un "símbolo de la superioridad nacional", claro que a un alto precio: dejar de ser persona.

Para indignación de los moralistas más sensibles, no sólo habría transgredido las leyes de su estado, sino que el deportista habría mancillado la tan castigada máxima: “Los ganadores no usan drogas”.

Lejos de que se defienda su derecho a la intimidad, y se condene la vileza del que publicó la foto , a Phelps le llovieron las sanciones sin demora.

Una de ellas consistió en la trillada fórmula, otrora utilizada con Maradona: Retractarse públicamente y pasarse al bando de "los que luchan contra la drogadicción".

Porque eso es lo único que los Guardianes verdaderamente quieren: que se cuiden las apariencias.

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